LA PARED

Todo tendía a probar

cuan retrasados estábamos

y no había nada más para

decir, sino que había que pasar la noche en este granero,

sin deber pagar entrada por su vacío

y parecía esperar

lo que todavía no estaba allí. Pero nosotros

nos dormimos sin tardanza. Y era él,

el hermoso granero milenario,

que quería susurrarnos alguna cosa

e incluso callarlo, para que fuera más comprensible,

solamente… Sólo en ese instante

el murciélago intento salir volando,

buscando la puerta, abierta desde siempre,

que nosotros habíamos vuelto a cerrar hacía muy poco…

 

Vladímír Holan

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