En la montaña profunda

En este mundo, en verdad, no existe refugio alguno, aun en la montaña profunda, donde este pensamiento me absorbe, oigo el lamento de los ciervos.   Kotaigogu-no-Daibu Toshinari

CATHERINE, PEQUEÑA CATHERINE

La recepcionista del Ministerio de Agricultura sigue llevando una minifalda de cuero; pero esta vez no la necesito para dar con el despacho. Desde el principio, Catherine Lechardoy confirma todas mis aprensiones. Tiene veinticinco años, un máster en informática, los dientes delanteros estropeados; una agresividad sorprendente: ¡Esperemos que su programa funciones! Si es como el…

LA PARED

Todo tendía a probar cuan retrasados estábamos y no había nada más para decir, sino que había que pasar la noche en este granero, sin deber pagar entrada por su vacío y parecía esperar lo que todavía no estaba allí. Pero nosotros nos dormimos sin tardanza. Y era él, el hermoso granero milenario, que quería…

TABAQUERÍA

No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Esto aparte, tengo en mí todos los sueños del mundo. Hoy estoy perplejo, como quien pensó y encontró y olvidó, hoy estoy dividido entre la lealtad que debo a la Tabaquería del otro lado de la calle, como cosa real por fuera, y la…

La condición humana

Con palabras no podía hacer casi nada; pero más allá de las palabras, estaba lo que expresan los gestos, las miradas, la misma presencia, Sabia, por experiencia que el peor sufrimiento esta en la soledad que lo acompaña. Expresarlo también libera; pero pocas palabras son menos conocidas para los hombres que las de sus dolores…

Consideración egocéntrica de la muerte

Qué triste retirarme un día a ser una caja de huesos y luego nada, o consumirme en el fuego y sólo por un tiempo ser ceniza, para dispersar después mis átomos, invisibles en lo invisible; qué grieta en la vida pensar que me iré sólo con flores y sin rezos qué honda gruta a la…

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Aunque la memoria intente llenar el espacio que alguna vez tu cuerpo ocupó, ambos sabemos que ahí sólo flotan en una atmósfera de elementos enrarecidos, partículas diminutas de polvo sometidas a la penumbra, tan sólo perceptibles cuando la luz del día atraviesa el vidrio de la ventana. Tu existencia esta en otra parte. Luis Panini…

La corteza

Es posible entrar en la infancia de otra persona. No hablo de inventar una historia lo suficientemente hermosa, o triste, o rara, que nos dé la ilusión de estar unidos, sino de entrar, como entra la raíz de un árbol en la raíz de otro, cuando el espacio que los separa es poco. Hablo de…

RECÚERDALO

Cerré los ojos. Pensé: Recuerda siempre este momento. Recuérdalo, aunque la angustia y el temor aguarden agazapados en la puerta. Esto. El son de las liras, esas voces que se entrelazan como enredaderas, que se elevan a una tesitura inconcebible para una mente lógica y que descienden lentamente para fundirse de nuevo en una armonía…

En las horas del jardín

Y como el yo vive constantemente pensando una cantidad de cosas, como no es más que el pensamiento de esas cosas, cuando, por casualidad, en vez de tener ante sí esas cosas, piensa de pronto en sí mismo, no encuentra más que un aparato vacío, algo que no conoce, a lo que, por darle alguna…